La
mente se suele dividir en dos partes, surgidas de la observación y la práctica clínica e investigadora: la
consciente y la inconsciente o subconsciente (también llamada no consciente).
La mente consciente es aquella que trabaja para organizar, tomar decisiones,
relacionarnos, dirigir nuestros actos... la mente subconsciente es todo lo
demás... un espacio dinámico enorme (es mucho mayor que la consciente), que
contiene todos los recuerdos, ideas, recursos... no accesibles a la consciencia
en vigilia y que trabaja a velocidades inmensamente mayores que la mente
consciente. En estados como la meditación o la hipnosis se puede acceder a este
nivel mental para realizar cambios, mejoras, ampliar capacidades o
conocimientos... La energía subconsciente es muy poderosa, y es neutra.
Neutra significa que una persona, según como esté programada o habituada,
dirigirá esa energía a pensamientos, tareas y actitudes o bien saludables, o
bien negativas. Algunas de las normas que se ha observado que rigen el
funcionamiento de esta importante parte de nuestra mente son las siguientes:
*Los pensamientos con
connotaciones negativas o positivas, provocan reacciones físicas y
emocionales: si vas conduciendo y empiezas a imaginar que llegarás tarde al
trabajo y que tu jefe te amonestará por ello, se te acelerará el pulso, se
tensan tus músculos y quizás sientas algún otra malestar físico relacionado con
la ansiedad. Si estás concentrado en recordar una anécdota divertida y
agradable con tus amigos, empezarás a reír o sonreír, y probablemente notes
sensaciones físicas de bienestar, emoción positiva o relajación.
*Comprende y responde especialmente bien a las metáforas, imágenes, símbolos o arquetipos. Es más sencillo influir y generar cambios en el subconsciente mediante ellos que usando, por ejemplo, palabras o conceptos lingüísticos, por lo que es más potente por ejemplo visualizarte a ti misma segura y relajada mientas haces algo que te pone nerviosa, que tratar de darle a tu subconsciente explicaciones o convencerla con argumentos lógicos de que quieres sentirte segura.
*Comprende y responde especialmente bien a las metáforas, imágenes, símbolos o arquetipos. Es más sencillo influir y generar cambios en el subconsciente mediante ellos que usando, por ejemplo, palabras o conceptos lingüísticos, por lo que es más potente por ejemplo visualizarte a ti misma segura y relajada mientas haces algo que te pone nerviosa, que tratar de darle a tu subconsciente explicaciones o convencerla con argumentos lógicos de que quieres sentirte segura.
*La mente subconsciente normalmente siempre prevalece cuando
hay contradicción con la mente consciente: Si tienes miedo a los perros y te
cruzas con uno, sentirás miedo y ansiedad incluso aunque trates de convencerte
conscientemente de que no hay nada que temer. Esto sucede porque la mente
subconsciente es más poderosa que la mente consciente y cuando hay un hábito,
miedo o tendencia fuertemente arraigado, para hacer cambios a estos niveles es
necesario trabajar en esos niveles profundos de conciencia.
*El subconsciente no distingue las visualizaciones imaginadas
de las situaciones reales: Si estás imaginando que en el campo por el que
paseas hay serpientes, entonces debes haber notado cómo tu pulso se aceleró, y
como sentiste miedo y ansiedad a pesar de no enfrentarte con un peligro real.
En palabras más sencillas, como tu mente subconsciente no distingue las
situaciones reales de las imaginarias, asume que estás enfrentando una amenaza
real en vez de una imaginaria y desencadena los mecanismos de reacción normales
ante un peligro. Supongamos que tienes que hacer un discurso en público: si
visualizas tu presentación adecuadamente un par de veces antes de realizarla, y
te imaginas relajada y segura, entonces tu subconsciente creerá que como lo has
hecho tan bien en tus “discursos” anteriores, esa situación ya está controlada
y no supone peligro, y dirigirá sus esfuerzos a que lo hagas muy bien en
la presentación real. O si estás nerviosa y empiezas a visualizar un paisaje
que te resulta relajante, empezarás a sentir ese bienestar físico y mental
incluso aunque estés en una situación o lugar que te cause ansiedad.
*Cuanto menos tiempo ha estado la mente
subconsciente creyendo en algo, más sencillo será modificar esta
creencia. Si tienes una creencia desde hace mucho tiempo, será más difícil
cambiarla que una recientemente formada. Por ello las creencias que tenemos
desde la infancia continúan muchas veces dirigiendo nuestra conducta y son más
complicadas de cambiar. Si desde pequeño te han dicho que eres feo, es más
fácil que lo hayas interiorizado y lo creas firmemente, que si nunca te lo
habían dicho hasta hace unos meses.
*Una idea, una vez aceptada por el subconsciente, se
mantendrá firmemente en tu mente hasta que sea reemplazada por otra que tu
mente considere más acertada. Esta es la base principal de la hipnosis y las
sugestiones: enviar sugerencias a la mente subconsciente para modificar hábitos
o creencias problemáticas. El subconsciente acepta bien las sugerencias que se
le envían cuando se está en estado hipnótico o meditativo, siempre y cuando
sean beneficiosas para la persona y estén de acuerdo con el código ético e
interno de la persona.
*Lo que esperas o crees que se hará realidad tiende en efecto a hacerse realidad: Si estás segura de que vas a sentirte muy nerviosa y hacerlo mal durante un examen de conducir, entonces vas a sentir justo eso cuando llegue la situación, incluso si sabes ya todo lo necesario para pasarlo con éxito y poder hacerlo con tranquilidad. Una clave importantísima para comprender el subconsciente es que tus pensamientos y expectativas sirven como el plan maestro de tu mente subconsciente, son su hoja de ruta. Así que cada vez que piensas en algo, tu mente subconsciente hará todo lo posible para hacerlo realidad, sea algo positivo, neutro o negativo para ti. De ahí la importancia de mantener los pensamientos y expectativas todo lo positivos que se pueda, así la mente tendrá una "programación", una hoja de ruta, dirigida a los éxitos y la seguridad personal.

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